Mi escritorio en el balcón

Autor: el aprendiz de escribidor

  • Qué es el juego y cuáles son sus beneficios

    Qué es el juego y cuáles son sus beneficios

    Saturia Morcuende, estaba disgustada. La llamada telefónica de la noche anterior le había dejado un regusto amargo. No tenía por costumbre percibir que sus regalos fueran rechazados. Mucho menos por un niño de dos, tres, cuatro años, o los que tuviera, que ni lo sabía, ni le importaba.  —¿Dónde se ha visto que una madre…

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  • Ordenando la habitación del niño

    Ordenando la habitación del niño

    Gabino se concentraba en el crucigrama del suplemento dominical. Lápiz y goma de borrar. A su edad, defendía él, se podía permitir esa licencia para resolverlos. Horizontales 4: “Orden de insectos que tienen cuatro alas membranosas de grandes celdillas como la avispa”. Doce letras. Plural. Al menos conocía la terminación. Tampoco tenía prisa. Las voces…

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  • Cómo elegir juguetes adecuados

    Cómo elegir juguetes adecuados

    Saturia Morcuende apuró la infusión de roibos, se puso el Vintage Weyrer Trachten Tyrol Loden, rodeó su cuello con una bufanda Burberry procurando que la parte de la espalda tuviera mayor longitud que la del pecho, se caló el sombrero Lierys regalo de su difunto esposo, enguantó con coquetería su artrosis con unos Kessler a…

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  • Juanita

    Juanita

    Juanita, Marijuani como la llamaba Raimundo, no era muy agraciada. Del montón tirando hacia abajo siendo generosos; si bien, esa historia que contaban de que fue al colegio por la noche para no asustar a las demás niñas, era falsa. Producto de la envidia provinciana, porque la chica, nacida en el seno de una familia…

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  • Raimundo

    Raimundo

    Y un día, como tantos otros antes, se miró en el espejo. Este era diferente. Irrepetible porque por primera vez fue consciente de la imagen que le devolvía el cristal. Las canas poblaban la barba, el poco pelo que le quedaba, las cejas y esos molestos pelillos de las orejas que muy de vez en…

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  • La espera

    La espera

    La tía Angus tenía apalabrada pensión completa en un hotel de la plaza mayor de la capital donde cada año se instalaba junto con su ahijado desde el domingo de Ramos hasta el de Resurrección para empaparse desde el ventanal del caminar de los penitentes, el tañer de los tambores, el humo de inciensos y…

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